Compañeros docentes:
Como sabemos, en el 2009 la Facultad atravesará un nuevo proceso eleccionario en el que se decidirá quién integrará el gobierno y cuál será el perfil político-académico de la institución durante los próximos cuatro años.
En esta ocasión, las elecciones presentan una particularidad. Todos los docentes, ya seamos ordinarios o interinos (con al menos 4 años de antigüedad), profesores o auxiliares docentes, tendremos la oportunidad de elegir y de ser electos. Sin duda, es una instancia histórica, ya que durante mucho tiempo gran parte del claustro docente, al no haber tenido la oportunidad de concursar, se vio excluida de esta práctica democrática elemental: elegir a quiénes nos gobiernan.
Quienes firmamos esta Carta, desde hace tiempo observamos con preocupación el estado de la Facultad. De distintos modos, hemos planteado nuestras críticas y sugerencias. Algunos hemos asumido eventualmente algún cargo de relevancia política en la institución y otros hemos visto relegadas nuestras posibilidades de participación al haber sido condenados al interinato. El hecho de que se abra el juego eleccionario nos impulsa a todos ahora a asumir un mayor protagonismo, dando el paso hacia la construcción de una alternativa político-académica superadora de las propuestas que han existido hasta el momento.
Como sabemos, durante los últimos quince años, la política de la Facultad ha sido cosa de nueve o diez nombres. De manera continua o alternada, estas personas son responsables de las decisiones que nos llevaron a la situación en la que nos encontramos:
- una Facultad sin discusiones académicas de fondo;
- una Facultad con una errática política de investigación;
- una Facultad con una secretaría de extensión funcionando por inercia;
- una Facultad que no difunde públicamente cómo se gasta el dinero;
- una Facultad en la que la asignación de cargos y dedicaciones es en muchos casos bastante inequitativa;
- una Facultad en la que el concurso docente ha sido tradicionalmente utilizado como un instrumento de disciplinamiento político;
- una Facultad que no apoya la formación académica de sus recursos;
- una Facultad que resignó (casi con alivio) una de sus sedes.
Sin embargo, pese a todo, hay docentes con deseos de estudiar, de brindar sus conocimientos a los alumnos y de producir saberes socialmente útiles. Están dadas las condiciones, entonces, para cambiar el rumbo de la institución. Todos podemos ser partícipes activos de una transformación positiva. La Facultad puede ser un proyecto académico serio, racional y democrático. Vale la pena intentarlo.
Bases de un proyecto académico
Mediante la presente Carta hacemos una convocatoria amplia a todos los profesores y auxiliares de docencia que estén interesados en sumarse a esta iniciativa. Nuestra intención es elaborar una propuesta de desarrollo político-académico centrado en siete líneas de acción:
1) Política de gestión académica. La Facultad debe seguir un proyecto académico que defina metas institucionales a corto, a mediano y a largo plazo. No es posible que se continúe con la improvisación y con la falta de discusión abierta en torno a temas tan importantes como la apertura de carreras o la apertura y cierre de sedes. Hace falta un proyecto que defina un diagnóstico preciso de nuestra situación y que defina un modelo claro al que deberíamos apuntar.
Dentro de esta línea de acción, consideramos fundamental que se elabore y se ponga en ejercicio un reglamento claro de carrera académica, con el fin de que todos sepamos cuáles son las reglas de juego que determinan los requisitos para acceder a los diferentes cargos docentes. La ausencia de un instrumento como este favorece el amiguismo y el clientelismo político.
2) Política de posgrado. Teniendo en cuenta los avances en la conformación de la masa crítica de la Facultad y las posibilidades abiertas por los vínculos interinstitucionales, resulta incomprensible que los docentes todavía nos veamos obligados a recorrer cientos o miles de kilómetros, a alejarnos de nuestras familias y a destinar grandes sumas de dinero para acceder a una formación que la institución debería promover en el lugar. La realidad de nuestra facultad nos muestra que contamos con los recursos suficientes en número y capacidad para dictar una maestría, que para los docentes de la facultad debe ser accesible económicamente y que permitirá el mejoramiento consiguiente de la enseñanza de grado y la multiplicación de grupos y temas de investigación.
3) Política de investigación. La Facultad debe fijar objetivos a corto, mediano y largo plazo en lo relativo a la producción de conocimientos y a los modos como estos pueden ser transferidos a la comunidad. Para ello es necesario articular vías de comunicación entre las diferentes unidades ejecutoras, la apertura de instancias de debate entre investigadores, la creación de espacios de difusión de conocimientos y la puesta en circulación de información referida a becas, convenios y programas de financiamiento alternativo. La formación de nuevos recursos debe ser central para la Facultad. En este sentido, la política de investigación debe vincularse estrechamente con la formación de jóvenes en las cátedras y su inserción en los sistemas de investigación a nivel nacional. Se deben proveer las condiciones para que estos nuevos y nuevas investigadores compitan con mejores posibilidades en el sistema nacional de becas, promoviendo su incorporación al trabajo docente, insertándolos en proyectos de investigación y brindándoles espacios para publicar y presentar sus trabajos.
4) Política de comunicación y extensión. Es necesario se desarrollen de modo coherente, eficaz y sostenido estrategias de comunicación que instalen la presencia de la institución en la comunidad tanto en los medios de comunicación tradicionales, como en los alternativos. Debe alentarse la conformación de programas que tiendan a potenciar el alcance de las diferentes iniciativas de extensión. Para ello, debe contarse con lineamientos que definan áreas concretas de acción (por ejemplo: capacitación escolar, jóvenes en riesgo, conflictos sociales, dinámicas barriales, etc.) y que contribuyan a la creación de un canal de comunicación permanente entre la comunidad universitaria y la no universitaria.
5) Política de administración financiera. En concordancia con lo anterior, se impone la publicidad de la distribución presupuestaria de la Facultad. Además, la asignación de recursos económicos debe ir de la mano de acciones orientadas a la consolidación de una cultura académica de excelencia, lo que implica que se deben respetar criterios objetivos que tiendan a la equidad en la relación existente entre la función desempeñada y la retribución económica otorgada.
6) Política de gestión administrativa. Hay que revisar la estructura y la dinámica administrativa de la institución, con el fin de volverla más ágil y eficaz. Para lograrlo es indispensable contar con la participación activa del personal que cotidianamente y desde hace años se encarga de la gestión administrativa. Esto supone valorizar el trabajo administrativo y darle una centralidad que hasta ahora no tuvo, sometido a los vaivenes y caprichos de las administraciones de turno.
7) Integración regional. Hasta ahora, la Facultad ha estado más o menos fragmentada. La relación entre las sedes no estuvo basada en la confianza y la sinergia, sino en el recelo y la competencia. Esta situación, por supuesto, benefició a quienes quisieron oficiar de representantes de los respectivos intereses locales, pero perjudicó enormemente a la institución. Es preciso fomentar un diálogo fluido y franco entre las sedes. Más allá de las gestiones de turno, las historias, el esfuerzo y el compromiso de sus docentes son muy parecidos. Es en este tejido de prácticas cotidianas donde está la base para la construcción de la universidad regional a la que aspiramos.
Quedan así enunciadas las metas que nos propusimos y también los valores que nos impulsan a una participación política que privilegie decididamente lo académico.
Queremos insertar la Facultad en el contexto universitario internacional, queremos que nuestra institución sea motivo de orgullo y queremos que todos los que compartimos el deseo por el conocimiento sepamos que no estamos solos y que este territorio no nos es ajeno.
Quienes estén interesados en contactarse con nosotros pueden escribirnos a nuevoespacio.fhcs@yahoo.com.ar.
Saludos.
18 de junio de 2009